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miércoles, 30 de abril de 2014

VISITADME EN MI NUEVA WEB

A partir de ahora podeis encontrarme aquí:

http://www.pepa-roma.com/

Este es mi nuevo dominio en la red en el que podreis encontrar todos mis artículos e información sobre mis libros, conferencias, y demás actividad literaria y periodística. También la forma de contactarme a través de twitter, facebook y otros canales de internet.

Os espero.

domingo, 20 de abril de 2014

DIA DEL LIBRO, EN LA RONDA ANDALUZA 2014

"Indian Express" (Premio Azorín de Novela 2011, Editorial Planeta), "Mandala" (Premio Andalucía 1997, Editorial Alfaguara), "Adiós Istambul" (Accesit Premio Antonio Machado de Relatos 2000). Exposición y lectura de mi obra en La Ronda Andaluza del Libro 2014 el próximo 23 de abril. La India como inspiración literaria, la relación entre literatura y viajes, las utopías de una generación que vivió el mayo del 68, el hipismo y la transición política en España, que permean mi obra, serán algunos de los temas sobre los que hablaré. Y para terminar, un pasaje escogido de "Indian Express".

El acto tendrá lugar en la Biblioteca Pública Municipal de Castro del Rio, Córdoba, a las 20,30 h


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viernes, 6 de diciembre de 2013

"INDIAN EXPRESS", UN VIAJE A LA INDIA DE HOY


Usted creció en la Barcelona post-franquista, una Barcelona burguesa, cerrada y conservadora. ¿Qué recuerda de esa adolescencia?
Una gran ansia de libertad que se manifestaba de distintas formas. Por una parte, un gran idealismo y fe en la nueva democracia. Creíamos que íbamos a compensar todos los años de cerrazón y dictadura con una democracia que, por ser nueva, sería ejemplar y un modelo para otros países, tanto para los que habían sufrido una dictadura como para las democracias ya existentes, más cínicas y opacas o condicionadas por el capital.
Por otra parte, una gran ansia de viajar. Tal vez porque Cataluña tiene frontera con Francia, algo que marcó nuestra adolescencia y primeros años de universidad eran las escapadas a Perpiñán para ver cine, comprar libros, respirar otros aires. Eso hizo que anheláramos muy pronto conocer mundo, viajar. En los 70 vivimos una auténtica fiebre viajera comparable a la que vivían los jóvenes europeos que viajaban a la India desde los años 60. Aunque en el caso de los barceloneses, se tendía a ir sobre todo a Marruecos, el norte de África, más cerca, igual que el resto de españoles.
¿Qué le incitó a salir de España y posteriormente a dar la vuelta al mundo durante dos años?
A los 15 o 16 había viajado ya por Europa con mis padres, y el año de COU lo pasé en Londres estudiando inglés. Allí fue donde conocí, a través de compañeros de clase y otros amigos, las muchas formas de viajar de los viajeros de la época.
Tenía un amigo japonés que había llegado con el Transiberiano, por ejemplo, o los americanos que estaban de paso para coger el Magic Bus a la India en Ámsterdam, o los que venían de otras partes para coger un vuelo de estudiantes a Bombay o Bangkok. Era sorprendentemente barato viajar, sobre todo porque estábamos dispuestos a pasarnos días montados en trenes, barcos, buses, incluso camiones, para cruzar el Sáhara o para llegar a la otra punta del mundo. Cuánto más larga la travesía, más emocionante nos parecía. El vuelo Londres-Bombay que cogí yo para mi primer viaje a la India me costó 12.000 pesetas y hacer más de 3.000 kilómetros en tren por la India, 3 dólares. A base de ahorrar todo lo que me daban mis padres y algunos trabajos part time como intérprete logré reunir en menos de un año el dinero suficiente para la primera parte de esa vuelta al mundo que empezó en la India y llegó hasta Australia. 
¿Cómo se las arreglaba para mantenerse económicamente durante esa época?
Todos salíamos con unos ahorros mínimos que luego tratábamos de estirar y estirar más allá de lo imaginable. Yo iba con una amiga y llevábamos poco más de 30.000 pesetas cada una. Vivíamos con lo mínimo, pero es que además todo tenía precios irrisorios en la India y en la mayoría de países de Asia.
Una habitación doble en un albergue de juventud podía costarnos 1 o 2 dólares, por ejemplo; comer, no mucho más. Teníamos un presupuesto para las dos de 5 dólares diarios, incluidos los transportes. Eso sí, tenías que estar dispuesta a dormir la mayor parte de las veces en habitaciones con ratas y lagartijas y a comer en los tenderetes más baratos de la calle. Al llegar a Nepal, nos encontramos con que la Thai Airlines tenía unos vuelos a Bangkok en los que hacían un 50 % de descuento a los estudiantes.

Y es que todo eran facilidades para los jóvenes de la época. Con un carnet de estudiante tenías descuento en todo, incluidos los trenes de la India, ya de por sí baratos. En Tailandia, Malasia y sobre todo Singapur —un recorrido que hicimos también en tren—, las cosas ya estaban más caras que en la India, pero sabíamos que una compañía inglesa hacía el trayecto en barco hasta Perth, la primera ciudad australiana, por 6.000 pesetas. Y sabíamos también que Australia era el lugar donde recalaban muchos viajeros para trabajar un tiempo y poder seguir viajando. Aunque era algo que llevaba bastante planeado desde que había estado en Londres, en realidad sólo teníamos que seguir la estela de los demás viajeros.
A los dos meses de trabajar en un restaurante en Perth habíamos ahorrado para llegar a Sídney, la gran ciudad en la otra punta de Australia. Allí era muy fácil encontrar trabajo. Durante la semana trabajaba de secretaria y el fin de semana, en un bar de copas. El dólar australiano estaba entonces mucho más alto que el norteamericano, con lo que en menos de un año había reunido dinero suficiente para continuar el periplo —ya sin mi amiga, que se había vuelto a España antes que yo— por Indonesia, Hong-Kong, Taiwán, Corea, Japón, Hawái, California… Y así hasta completar la proyectada vuelta al mundo.

¿Recuerda alguna anécdota en aquellos primeros viajes que pueda contarnos?
Más que anécdotas lo que recuerdo es la solidaridad que reinaba en el mundo viajero y que es la que realmente hizo posibles aquellos viajes. En un momento te habías intercambiado las direcciones y habías invitado o te había invitado tu nuevo amigo a alojarte en su casa cuando pasaras por su país.
 Llegamos a Perth, por ejemplo, sin dinero, ya que habíamos invertido nuestras últimas 6.000 pesetas en el pasaje del barco desde Singapur. Pero un amigo australiano que conocimos en el barco no sólo nos alojó en su casa, sino que todos los días nos acompañaba a buscar trabajo. En Kioto y Tokio viví con la familia de estudiantes japoneses que había conocido en un albergue de juventud en Corea y en California, en casa de otro amigo norteamericano que había conocido en la India.
También el boca a boca hacía que todos nos moviéramos como en una especie de cadena que facilitaba mucho las cosas. Cada ciudad donde parábamos era una especie de cruce de caminos donde nos encontrábamos los que íbamos a un sitio con los que venían de él. En Udaipur o Jaipur, por ejemplo, los que íbamos de Bombay a Delhi con los que iban de Delhi al sur. En Bangkok, los que íbamos de la India a Penang o Australia con los que procedían de ella. En las pensiones, albergues de juventud, cafés estratégicos, y otros lugares de cita obligada para los viajeros, nos intercambiábamos información sobre qué albergue es más barato, dónde se come mejor por un par de rupias, dónde te han robado, dónde has enfermado, con qué comida, sitios o antros hay que tener cuidado, dónde se dan cita los viajeros en las próximas paradas de nuestro recorrido, qué visados piden aquí o allá y dónde obtenerlos, qué posibilidades hay de encontrar o no trabajo, etc. Era una información vital para mantenernos a salvo en el camino, pero que además nos hacía sentir parte de una especie de tribu, en la que todos estábamos obligados a acoger o socorrer al compañero. Eso hacía que cuando estabas perdido en un tren atiborrado de indios que no hablaban inglés en medio de una de aquellas travesías de 30 horas por el Rajastán saltaras de alegría al ver a otro viajero. Esa alegría que recuerdo como la nota dominante de aquellos viajes creo que nos hacía inmunes a todas las incomodidades y penalidades a las que nos sometíamos.
¿Cómo han influido los viajes en su forma de escribir y de vivir?
Creo que sin los viajes no habría sido ni periodista ni escritora. Desde pequeña siempre me gustaron más las matemáticas, la física, la ciencia, todo lo que requería una aptitud lógica. Me sentía totalmente negada para la palabra, la historia, todo lo que requiere algún tipo de memorización. Y si me hubieran dicho que de mayor sería periodista o escritora no me lo habría podido creer. Pero el impacto de la India y de otras culturas tan diferentes a la nuestra es tan grande que se impone la necesidad de comprenderlo, escribir de ello en casa, y con todo ello va surgiendo una forma propia de contar. La India no puede describirse de forma racional, mental, requiere de tus emociones, de todo tu ser, cabría decir. Allí descubrí no sólo otra cultura, sino otra filosofía de vida, otra forma de vivir y de relacionarme con los demás, más romántica, más apasionada. En ese marco era casi imposible no enamorarse. Todos los ingredientes para una novela que como un niño que ha crecido dentro de ti sin ser buscado al final ve la luz casi por su cuenta. Así surgió Mandala, con la que gané el Premio Andalucía de Novela en 1997.
Si en la India nazco como escritora, cabría decir que en el Sudeste Asiático nazco como periodista. Al ir interesándome más y más por las culturas orientales y también en querer hacer de mi vida un viaje, pienso que una forma de sobrevivir puede ser haciendo reportajes. En Malasia conozco a Leo Touchet, un fotógrafo de la entonces superfamosa revista Life que venía de cubrir la guerra de Vietnam. Al pasearme con él por los barrios populares de Kuala Lumpur y Singapur, quedé fascinada por la forma en que trabajaba. Al llegar a Sídney, además de trabajar, me inscribí en un curso de fotografía en la universidad y aproveché la biblioteca para sacar libros sobre las culturas de los países que me proponía visitar a la salida de Australia. Así surgieron mis primeros reportajes como freelance, mucho antes de matricularme en periodismo a mi regreso a Barcelona. Al llegar publiqué en revistas como La Gaceta IlustradaAlgoJano, etc. los primeros reportajes sobre Bali que se publicaron en España —cuando Bali todavía era un paraíso desconocido— y también sobre otros muchos países que había visitado, como Taiwán, Hong-Kong, Corea del Sur, etc. A partir de ese momento, el gusanillo del periodismo, esa profesión orientada a conocer, ya no me abandonaría. Y a ella he dedicado más de treinta años.


Con su última novela, Indian Express (2011), gana el Premio Azorín, una novela en la que hace una reflexión sobre el viaje hacia el interior de uno mismo y el sentido de la amistad. ¿En qué momento nace su obra y cómo va tomando forma?
Creo que las novelas se gestan desde mucho antes que tú mismo lo sepas. Hacía tiempo que tenía en mente la idea de hacer una novela sobre la amistad entre mujeres, pero nunca había pasado de ahí, de una idea entre otras. Hasta que llegué a Kerala, en mi último viaje a la India. Frente a esa gran pantalla del mar y el cielo del Índico, de pronto sentí que se proyectaba la visión al completo de lo que reclamaba convertirse en novela.
Me había propuesto no volver a escribir sobre la India después de Mandala, pero la India no sólo se impuso de nuevo, sino que me ofrecía súbitamente el marco donde situar la relación entre dos amigas. Al encontrarme en una especie de retiro de ayurveda con todos esos occidentales que se encierran ahí para curarse del estrés y volver renovados a casa, me recordó La montaña mágica, ese lugar lleno de convalecientes de enfermedades indefinidas, que tienen más que ver con dolencias del espíritu que del cuerpo. Qué mejor escenario para poner una relación a prueba que un viaje o un lugar separado del resto del mundo, fuera de tu vida cotidiana, donde la rutina y las convenciones te protegen de tener que mostrarte de verdad tal como eres. Ya enseguida empecé a tomar notas, como una posesa, y al llegar a España las pasé al ordenador y empecé a escribir y armar la novela.
Entre las novelas que ha escrito, ¿consideraría que Indian Express es de las más relevantes?
Tras Mandala creía que me resultaría difícil volver a hacer algo en lo que me sintiera tan implicada. Gané con ella mi primer premio, el Andalucía de Novela, y obtuvo muy buenas crítica. Mandala fue mi escuela, porque a través de ella aprendí no sólo a escribir, sino a leer, a buscar en Joyce, Henry James, Cortázar, la forma en que resolvían los problemas que a mí se me planteaban. Lo que me llevó a hacer una novela muy compleja y elaborada en el juego de puntos de vista, voces, tiempos de la narración. La sorpresa ha sido descubrir que aquellos que valoraron Mandalame han dicho que Indian Express es mejor; más simple en la forma, pero más compleja en los significados o contenido. Con un lenguaje más diáfano, directo y fácil de seguir para decir cosas de más calado. Así que creo que cada una representa un momento en mi evolución como escritora.


En tal caso, ¿qué la hace diferente? Porque, de hecho, no es la única que se desarrolla en la India.
Tanto Mandala como Indian Express tienen como marco geográfico principal la India, pero se desarrollan en escenarios diferentes y, sobre todo, tratan temas muy diferentes. Aunque en ciertos aspectos, la una es complementaria de la otra.
Mandala es una novela centrada en el gran trek o viajes hippies de los años 60 y 70. Nunca vemos a Ana, la protagonista, volver y enfrentarse a la realidad actual de esa India que sigue mitificando y ese amor que no ha dejado de buscar desde que se separó de él en la India. 
Indian Express, por el contrario, es un viaje a la India de hoy, un viaje a la realidad. A través de ella vemos cómo toda una filosofía de vida que un día quisimos seguir, esa del yoga, la meditación, la búsqueda interior, se ha convertido en materia de mercado, productos de consumo para yuppies estresados. Por ello le puse ese título. Indian Express es el nombre del restaurante en el Hotel Taj Mahal de Bombay que ha sustituido al mítico Tanjore, un restaurante que hace años era una especie de templo de la música y danza india. Es, pues, una referencia a esa India de la modernidad que en apariencia se ha sobrepuesto a otra más antigua. Pero basta con rascar un poco para volver a encontrártela. Otro título en el que pensé fue el de Nirvana Express, al tener por escenario esos lagos en calma de Kerala, como el que aparece en la portada, esos lugares donde los occidentales de hoy aspiran a alcanzar la paz en tiempo record. En Indian Express encontramos el fin de un mito, el que crearon los hippies y los gurús de medio pelo de otro tiempo, pero no el de las utopías, y mucho menos del poder evocador de la India. La India, al igual que el ser humano y sus utopías, renacen y se reinventan todos los días. Y ese es el gran descubrimiento de Lola, una de las protagonistas de esta novela. Por ello, no vuelve convertida en una escéptica, si no que podría decirse que resurge renovada de esa nueva inmersión en la India de hoy. 
Han sido muchos los elogios recibidos hacia la novela, pero ¿qué pasa si recibe alguna crítica? ¿Cómo suele reaccionar?
Como he trabajado más de 30 años como periodista, no me tomo todo lo que se escribe de mí demasiado en serio o a la tremenda. En muchas reseñas he detectado errores que luego se repiten ad infinitum por toda la red, incluidos supuestos perfiles que hoy se ofrecen de mí en redes sociales, como que soy de Girona, a pesar de que no pierdo ocasión de repetir que soy de un pueblo de Lleida. Tal vez porque en el primer momento en el que lo vi en un periódico no me molesté en llamar o hacerlo rectificar. Aunque no leo todo lo que se escribe de mí, he detectado muchos errores de información, algunos garrafales. pero recuerdo siempre las condiciones de rapidez en las que se trabaja y el poco tiempo que a veces dan a los jóvenes para que se preparen un tema, cosas por las que yo misma he pasado, y no le doy mayor importancia. Creo que unas informaciones se contrarrestan con otras, y que en otras ya saldrá mejor. Con las críticas me pasa igual. Creo que unas se contrarrestan con otras, y, sobre todo, con el interés y la valoración del lector.
Aunque he sido una autora afortunada con la crítica, y, por lo tanto no tengo grandes motivos para sentirme herida, trato siempre de entender por qué algo se critica y, sobre todo, aprender de ello. Por otra parte, es imposible gustar a todo el mundo. 
¿Considera que a través de Indian Express ha alcanzado algún tipo de madurez literaria, profesional y/o vital?
Creo que Indian Express refleja un momento diferente al de Mandala, un nuevo paso en el camino. Pero todavía me considero una aprendiz, y creo que el día en el que dejas de sentir que aprendes con cada novela es que te has muerto como escritor. El cambio principal que supone Mandala, para mí es un mayor compromiso personal con la literatura. El haber ganado con esta novela el Premio Azorín, uno de los más valorados por las exigencias literarias de su jurado, es especialmente importante para mí porque hace cuatro años dejé el periodismo y todos los trabajos para dedicarme por completo a escribir, arriesgándome a que nadie me publicara. Por ello, este premio avala la decisión tomada y marca un camino sin retorno: el de la literatura.
Las protagonistas del libro, Lola y Che, viajan a la India para llevar a cabo el sueño de su juventud. ¿Necesitamos viajar hasta Kerala para descubrir las sombras que existen en el amor y la amistad?
Puede ser hasta Kerala o hasta el salón de tu casa. Lo que importa es mirar con ojos nuevos las relaciones, los afectos, todo aquello sobre los que hemos construido una versión de las cosas a nuestra medida. Sacar a una relación de su marco habitual es una buena ocasión para suscitar en las personas reacciones más auténticas. Por ello de los viajes se aprende tanto, de uno mismo y de los demás. Ante lo imprevisible no puedes reaccionar con tus recursos de todos los días. Cuando estás en casa es muy fácil ocultar quién eres o tus reacciones, dar la mejor versión de ti misma incluso ante tus amigos más cercanos, porque controlas la situación. Ese control lo pierdes cuando cambias de lugar o situación. Si encima a esas dos personas las pones en un lugar donde van a tener que lidiar con un sueño que compartieron de juventud, como ese de viajar juntas a la India, ya tienes todos los elementos para que estallen las diferencias, no sólo que existen ahora entre ellas, sino también las mismas diferencias sobre las que construyeron sus sueños y que las han definido como personas. Pero eso podría suceder también en uno de esos apartamentos aislados por el agua en Nueva York, donde dos personas se ven obligadas a enfrentarse cara a cara, sin escapatoria posible. Es lo que les sucede a las dos amigas de Indian Express al llegar a ese resort de Kerala, donde se encuentran al final de la escapada, al final de sus sueños, encerradas en un paraíso sin escapatoria posible de sí mismas. Lola, la narradora, vuelve a la India con Che con la intención de recuperar no sólo la India de su juventud, sino también la amistad primera y más prístina de adolescencia. Allí descubre que ni la India ni su amiga son como las ha mitificado. Como estoy rodeada de mujeres que, tras divorcios y fracasos sentimentales, sostienen que las amigas son el último refugio, aquellas con las que compartir tus preocupaciones, viajar, acompañarte en la enfermedad, todo aquello que antes esperabas de tu compañero o marido, quería revisar esta mitificación de la amistad.
A través de los distintos escenarios que pisan las protagonistas vemos cómo se desarrolla la relación entre ambas y cómo los recuerdos de sus pasados viajes —nunca consiguiendo llegar a India— van aflorando, ¿cuál consideraría que es el momento álgido de esta nueva aventura entre ambas?
El momento álgido en todo viaje o aventura es siempre el de la revelación, aquel en el que sientes o vislumbras que has comprendido o te ha llegado algo profundamente. En este sentido, cada lector irá aproximándose a él a su ritmo o manera, que no sé si siempre se corresponde con el que propone la novela. Otra cosa son los momentos de clímax sucesivo del argumento, que se apoyan en descubrimientos de secretos y sucesos dramáticos que han ocurrido entre las dos amigas y que estallan en una de las escenas finales de Bombay. Aunque creo que todo ello tiene que confluir hacia un final que lo unifique todo dando un sentido global a lo que has leído. 
Lola es una ex hippy de Barcelona, viajera desde joven y que ha vivido bastante tiempo en el extranjero. ¿Cuánto de Pepa Roma hay en ella? ¿Y en Che?
El lector suele identificar al autor con el narrador y eso hace que la mayoría quiera identificarme con Lola, pero hay quien dice que todos los personajes de una novela viven o proceden del escritor, así que supongo que hay de mí tanto en Lola como en Che. Aunque es cierto que comparto muchos aspectos de mi biografía con Lola, como el haber viajado en mi juventud a la India, o haber vivido en la misma Barcelona, es algo de lo que me sirvo para poder trasladarle parte de mi experiencia vital, pero no para construir un personaje igual a mí. Creo que todo novelista se sirve de una serie de elementos básicos: la experiencia personal, la inventiva, la imaginación, la poética. Todo tiene que confluir para conseguir un resultado, el de la novela, un mundo aparte de ti con vida propia. Por ello, aunque todos los novelistas solemos negar u ocultar qué hay de nosotros en una novela, creo que cuando la novela no tiene detrás una experiencia personal sobre la que sustentarse suele resultar superficial y artificial. 
En el libro logra transmitir la admiración que siente hacia la India. ¿En qué medida le ha cambiado su viaje a la India?
Supongo que porque a Lola le gusta la India tanto como a mí; es el aspecto de la novela más relacionado con mi propia experiencia. Al igual que Lola, también yo fue allí a los 20 años y me encontré con un país que no deja indiferente a nadie; Bombay fue mi verdadera gran puerta al descubrimiento del mundo y de la vida; en los compañeros de camino encontré una familia. También a mí me sigue admirando como la India, tras la pantalla de la modernidad, especulación y nuevas tecnologías, sigue ofreciendo numerosos oasis de recogimiento y belleza. He tratado de trasladar el estado de exaltación y alegría que me produce el encuentro con la belleza que te asalta en el momento más inesperado, incluso cuando te encuentras rodeada de tanta pobreza o miseria que sólo piensas en escapar en el primer avión, y eso sólo lo podía hacer a través de internarme en un personaje como el de Lola. 
Situándonos en el marco del Máster en Periodismo de Viajes, en el que, por cierto, tuvimos la oportunidad de escucharla como ponente en una conferencia impartida en marzo de este año, ¿qué le recomendaría a aquellos jóvenes que quieran dedicarse al periodismo o literatura de viajes?
Que se arriesguen a hacer lo que les pida el deseo y la intuición. Mi experiencia me demuestra que siempre que me he arredrado por la situación o me he resignado a hacer un trabajo que no terminaba de gustarme por dinero o conveniencia, no he llegado muy lejos. En cambio, siempre que me he arriesgado, dejando muchas veces un puesto estable para irme a uno sin ninguna garantía, he sido reconocida y recompensada, porque estaba ofreciendo lo mejor que soy capaz de ofrecer de mí misma. Cierto que no ha sido casi nunca una recompensa automática e inmediata, por lo que hace falta también mucho tesón y determinación. Nunca he sido recibida por la puerta grande de un periódico sino por la trasera, la de aprendiz, la del último de la cola, a veces empezando de nuevo una y otra vez por las secciones que me parecían menos interesantes; pero casi siempre he logrado resituarme en los lugares destacados, como entrevistas a personajes internacionales para las dobles páginas centrales de periódicos como El País o Diario16; como enviada especial a muchos escenarios de conflicto; como reportera para Informe Semanal de TVE… En fin, para hacer todo aquello por lo que todavía hoy volvería a querer ser periodista y por lo que me siento una privilegiada. 
¿Cuál es su siguiente proyecto? ¿Podría adelantarnos algún detalle?
Aunque es un tópico decir que los escritores tenemos nuestras manías, la mía es no hablar nunca de aquello en lo que estoy trabajando o tengo en proyecto cuando se trata de una novela. Siento que en el momento en el que hablo de ella algo se gafa. Tal vez porque la gestación de una novela se hace en una zona más inconsciente de lo que cree el propio autor, algo se altera cuando es desvelada.
Otra cosa son los libros de ensayo o los trabajos de periodismo que esos sí, creo que se benefician mucho del intercambio de ideas y opiniones mientras estás trabajando en ellos. En este sentido, cabe hablar de un par de prólogos previstos para un libro sobre el 15-M y para la reedición de mi artículo Jaque a la globalización. Pero, por lo demás, ensayo y periodismo tendrán que esperar.






http://www.pepepont.com/blog/indian-express-entrevista-pepa-roma

miércoles, 8 de mayo de 2013

"Indian Express" en Uruguay

¡En 2013 mas! Os dije al despedir el 2012, pero ni yo me lo creia cuando empezaba el nuevo año y el segundo de vida de "Indian Express" y el libro, con el que en 2011 habia ganado el Premio Azorin de Novela seguia dando que hablar y cosechando lectores, esta vez en Uruguay, donde aparecia esta entrevista en la Revista Galeria el 24 de enero, tras llegar la novela a las librerias de ese pais el pasado diciembre. La entrevista me la hacia Luisina Rios desde Montevideo durante mi estancia en Cartagena de Indias.







































 

martes, 5 de junio de 2012

Reedición de "La trastienda del escritor" en ebook

Si hay un antes y un después en mi concepción y planteamientos literarios, éste está marcado por el trabajo de investigación que hice para el libro de ensayo "La trastienda del escritor. Una vocación y un oficio", publicado por primera vez por Espasa Hoy en 2003 y reeditado estos días en formato electrónico.
Partiendo de mis propias dudas como novelista tras ganar el Premio Andalucía con "Mandala", me propuse indagar cómo los grandes escritores de todos los tiempos hacen frente a sus dificultades o simplemente evolucionan en sus planteamientos a lo largo de su carrera literaria. A través de entrevistas con decenas de escritores vivos en ese momento, desde Juan José Millás a José Saramago, y de rastrear el testimonio dejado por centenares de todos los tiempos y países sobre el proceso de escribir, trato de encontrar respuestas a las preguntas que nos hacemos la mayoría de escritores y también lectores interesados en penetrar en las claves y trastienda literaria de sus libros y escritores preferidos.
La permanencia de este libro como obra de referencia en numerosos talleres literarios, asignaturas y bibliotecas universitarias atestigua la vigencia del mismo. Su edición en ebook permitirá ahora a múltiples estudiantes y también al público en general acceder a él de forma más amplia.

Aquí está uno de los enlaces a través de los que podeis acceder a él:

http://www.todoebook.com/LA-TRASTIENDA-DEL-ESCRITOR--GRUPO-PLANETA-LibroEbook-9788467007398.html




lunes, 4 de junio de 2012

"Indian Express" en el Club de Lectura de Planeta Libros

Amigos, os invito a formar parte del Club de Lectura de Planeta Libros dedicado a "Indian Express". Me encantaría poder crear con todos vosotros un debate sobre la India, qué buscamos y encontramos en ella tantos occidentales que hemos hecho de ese país un centro de peregrinación e inspiración constante; qué nos falta en nuestra cultura que esperamos encontrar en otras que tenemos por más sabias o antiguas. Un debate también sobre la amistad, el amor, la relación entre mujeres y los nuevos papeles introducidos por el feminismo. Un debate, cómo no, sobre el proceso de creación de ésta y todas las novelas. Un debate, en suma, sobre la vida y como nos la representamos en nuestro imaginario más profundo, eso que llamamos literatura.

https://apps.facebook.com/club_de_lectura/clubs.php?redirect=1




domingo, 20 de mayo de 2012

domingo, 13 de mayo de 2012

EN EL PRINCIPIO ERA EL VIAJE: ASÍ ME HAN VISTO LOS ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BARCELONA

 

Pepa Roma es una mujer que tuvo la oportunidad de viajar en una época de transición en la que pocos se lo podían permitir, y menos aún las mujeres. Ni periodista ni escritora, tal y como suelen llamarla, sino que se describe a sí misma como viajera. Su punto de vista lo expone por un lado a través del movimiento hippy, y por otro a través del amor que tiene hacia un país tan pacífico como la India. Con ello nos dejó un consejo interesante: “viajar no es una utopía”.
Pepa Roma, viajera
Fuente: google.es
En la conferencia impartida en la UAB para los estudiantes de Periodismo de Viajes nos habla de su experiencia en la India y de cómo le afectó la pobreza del país. Tenía una imagen idílica, pero la sustituyó por una realidad. Por aquel entonces tuvo el impulso de ayudar, cambiar algo, pero esa realidad le supuso un obstáculo insuperable. Nos comentaba qué aprendió de esta situación: “Cuando escribes sobre algo que te motiva, eso funciona. La motivación inicial es importante”.

Obviamente viajar y hablar de una manera interesante sobre viajes mezcla periodismo y literatura. Pepa explica que para ella, al mismo tiempo, esas dos vocaciones son opuestas. Su argumento para defender esta hipótesis es que en periodismo es necesario hacer un previo estudio e indagar sobre muchos temas antes de escribir, sin embargo en el caso de la literatura no es así. Después de su conclusión de que el periodismo contamina la literatura, nos aconseja que en nuestros trabajos: “debe existir una voluntad de imparcialidad.” Sí, esta idea quizás es importante, pero no es fácil llevarla a cabo. Viajar ya no es una utopía, pero la imparcialidad puede ser que sí que lo sea. Vivimos en una sociedad agresiva, se habla sobre derechos humanos, pero la realidad es que al frente de nuestra conciencia se violan. Y en lugar de reivindicarnos, la gente evita hablar sobre ello, en general las personas somos cobardes.

Ser periodista significa ser testimonio de un tiempo, pero no un mero observador de la sociedad, sino participar como un aliado con responsabilidad y con respecto hacia los demás. La belleza de ser periodista radica en que nos da la oportunidad de escuchar las disímiles voces de las distintas culturas.


Más en el siguiente enlace:

http://lodisea.blogspot.com.es/2012/04/pepa-roma-mujer-con-espiritu-juvenil.html


SÍGUEME EN TWITTER: @peparoma

miércoles, 25 de abril de 2012

La Noche de los libros en la Librería El Tranvia

Fue una fiesta bonita de verdad. Como en las buenas películas, todo estaba ahí, el decorado -acogedor y estiloso de esa entrañable librería-, y los personajes: desde su dueña, Carmen Bayo, una librera de casta donde las haya, a todos aquellos que pasaron por la fiesta, entre ellos varios escritores y buenos amigos como Francisco Balbuena, Marisa Puerto, Georgina Cisquella o Rosa Díez, la autora de estas fotos y que ya va siendo la reportera a un lado y otro del océano de los últimos acontecimientos relacionados con Indian Express -sí, hablo de la misma amiga que hizo las fotos de la presentación en Bogotá que están en este mismo bloc... Así que, además de firmar unos cuantos libros y tomarme un vinito pude dar unos cuantos abrazos.

Con Marisa Puerto, escritora y pintora, Rosa Díez, magistrada y autora de estas fotos, y Francisco Balbuena, otro de nuestros mejores escritores, después de la firma de libros

Con Georgina Cisquella, antigua compañera de TVE, autora de grandes documentales, y ya amiga eterna



jueves, 19 de abril de 2012

Firma y Fiesta en La Noche de los Libros de Madrid

En el marco de la fiesta que ofrecerá la Librería El Tranvía con motivo de La Noche de los Libros, el próximo 23 de abril, firmaré ejemplares de algunos de mis libros.
Entre ellos, la nueva edición de bolsillo de "INDIAN EXPRESS" (Booket), que estos días se pone a la venta, así que si tú o tus amigos os habéis quedado con ganas de leerlo o comprarlo, ahora lo teneis a una tercera parte del precio de lo que cuesta la edición en tapa dura que publicó Planeta hace un año tras obtener el Premio Azorín de Novela.
También firmaré ejemplares de otro de mis libros de los que todavía quedan ejemplares, como "DE PROFESIÓN PERIODISTA. El diario como escuela taller” (Anaya).

Para todos los que querais pasaros, aquí están las señas:

Lunes 23 de abril a las 19,30 h en
LIBRERÍA EL TRANVIA
Avda. General Perón, 40 (C.C. Moda Shopping)
28020 Madrid


 




 
Os espero

Edición bolsillo de "Indian Express", ya a la venta

Ya ha llegado a las librerias la edición de bolsillo de "Indian Express", de la mano de Booket, editorial del grupo Planeta. A menos de la mitad de precio de la edición en tapa dura que editó Planeta hace un año y en un tamaño reducido e ideal para llevar en el bolso o bolsillo y leer en el metro o cualquier parte, la pone al alcance de un público mucho más amplio.

Un buen regalo de cumpleaños para un libro que ganó en 2011 el Premio Azorín de Novela.

Y para los que vivais fuera de España o no tengais una librería cerca, aquí teneis también las direcciones de algunas librerias que lo venden por internet y lo envían a casa:

Casa del Libro:


FNAC:


Planeta Libros:



 

lunes, 16 de abril de 2012

La EDICIÓN BOLSILLO de "Indian Express" en Planeta Libros


«Con la India de trasfondo, Roma habla sobre la amistad y sobre la "mitificación" que pesa en ocasiones sobre ella y trata de "indagar" en la necesidad de viajar y en la "insatisfacción con la vida cotidiana" que afecta a muchas personas en la sociedad actual.» . ABC
 
«Un estudio de caracteres femeninos, que tiene dos partes, una primera, que es como un suave vino de pocos grados, que transcurre en el sur; y una segunda, ya en Bombay, donde el ambiente empieza a cargarse de intensidad, dramatismo y emoción.». Fernando Sánchez Dragó, miembro del jurado.


Con estas citas de la crítica en ABC Cultural y de Fernando Sánchez Dragó, Planeta Libros anuncia la salida y puesta a la venta de la edición bolsillo de "Indian Express"

Más en:

http://www.planetadelibros.com/indian-express-libro-65679.html



martes, 10 de abril de 2012

Edición bolsillo de "Indian Express", ya a la venta

Ya ha llegado a las librerias la edición bolsillo de "Indian Express", de la mano de Booket, editorial del grupo Planeta. A mitad de precio de la edición en tapa dura que editó Planeta hace un año y en un tamaño reducido e ideal para llevar en el bolso o bolsillo y leer en el metro o cualquier parte, la pone al alcance de un público mucho más amplio.
Un buen regalo de cumpleaños para un libro que ganó en 2011 el Premio Azorín de Novela.



miércoles, 4 de abril de 2012

Libros de Pepa Roma en Venezuela



Y de Colombia a Venezuela. Después de ver "Indian Express" en todas las grandes librerias colombianas, me alegra descubrir que tambièn en el paìs vecino, Venezuela, estàn mis libros a disposiciòn de compradores y lectores, a travès de esta noticia que aparece en internet:




RIIE, Venezuela

Obras de Pepa Roma

Para comprar los productos, debes seguir los enlaces de cada título
INDIAN EXPRESS.(PREMIO AZORIN 2011) - ROMA, PEPA Libro: Indian Express.(premio Azorin 2011) de Roma, Pepa
Editorial: (5) PLANETA
Libro: De Profesión, Periodista de Pepa Roma Belanguero
Editorial: ANAYA INFANTIL Y JUVENIL
Descripción: Se dice que trabajar en un diario habilita a un periodista para trabajar en cualquier área de la comunicación, desde una agencia de noticias, la radio o la televisión a la publicidad o un gabinete de ...
MANDALA ALF - PEPA ROMA Libro: Mandala Alf de Pepa Roma
Descripción: Tapa blanda, 13x22 cms, 464 páginas
Materia: Literatura española. Novela y cuento.
Colección: Alfaguara literaturas...
Libro: Indian Express de Roma, Pepa
Editorial: Planeta.
Descripción: Barcelona. 24 cm. 313 p. Encuadernación en tapa dura de editorial con sobrecubierta ilustrada. Colección `Autores españoles e iberoamericanos`. Premio Azorín de la Diputación Provincial de Alicante, ...
Libro: Jaque A La Globalización. de Roma, Pepa
Descripción: Mondadori. De bolsillo, 2002....
Jaque a la globalización : cómo crean su red los nuevos movimientos sociales y alternativos - Roma, Pepa Libro: Jaque A La Globalización : Cómo Crean Su Red Los Nuevos Movimientos Sociales Y Alternativos de Roma, Pepa
Editorial: Debolsillo.
Descripción: Barcelona. 18 cm. 377 p. Encuadernación en tapa blanda de editorial ilustrada. En el lomo: 9. Índice. Movimientos antiglobalización .(=128201=)ISBN: 84-8450-950-8 - Ref: 128201...
Libro: Hablan Ellos de Roma, Pepa
Editorial: Círculo de Lectores.
Descripción: Barcelona. 22 cm. 334 p. Encuadernación en tapa dura de editorial con sobrecubierta ilustrada. Hombres. Psicología . (=192146=) ISBN: 84-226-7701-6 ...
Libro: Hablan Ellos de Roma, Pepa
Editorial: Círculo de Lectores.
Descripción: Barcelona. 22 cm. 334 p. Encuadernación en tapa dura de editorial con sobrecubierta ilustrada. Hombres. Psicología . Sobrecubierta deslucida. (=240413=) ISBN: 84-226-7701-6 240413...
Libro: Mandala. de Roma, Pepa.
Descripción: 21x13. Alfaguara, 1997. Rústica con solapas. Buen estado. 453 pgs....
Libro: Cómo Desaparecer Sin Ser Visto de Roma Pepa
Editorial: Exadra
Libro: Como Desaparecer Sin Ser Visto de Roma Pepa
Descripción: Ilustraciones en el texto...
Libro: Mandala de Roma, Pepa
Editorial: Alfaguara
Descripción: Novela romántica....
Libro: De Profesión, Periodista de Roma, Pepa
Editorial: Anaya.
Descripción: Madrid. 21 cm. 119 p. il. col. y n. Encuadernación en tapa blanda de editorial ilustrada. Colección `Punto de referencia Anaya`. Índices. Periodismo. Punto de referencia . (=224053=) ISBN: 84-207-002...
Libro: Cómo Desaparecer Sin Ser Visto. Novela. de Roma, Pepa.-
Descripción: Exadra, 1990, Madrid.

24x14. 150 pgs. ...
Libro: Mandala. Novela. de Roma, Pepa.-
Descripción: Alfaguara, 1997, Madrid.

22x13. 455 pgs....
Libro: Hablan Ellos de Roma Pepa
Editorial: Plaza & Janés
Descripción: Hombres de hoy revelan lo que sienten sobre el amor, el sexo, la pareja......
Libro: Mandala de Roma Pepa
Editorial: Ed Santillana

"Indian Express" en lugar destacado de las LIBRERIAS DE COLOMBIA



En el escaparate de Abaco, Cartagena de Indias
Todas las grandes librerias de Colombia han dado un lugar destacado a "Indian Express", llegado recientemente a ese país en su versión papel de tapa dura. No sólo figura en escaparates y en las mesas de novedades, a menudo como libro recomendado, si no que lo hace en la mejor compañía posible, los mejores autores colombianos y latinoamericanos del momento, además de otros de los distintos continentes. En una de las fotos tiene el privilegio de estar flanqueado por el célebre "Señor Sombra", de Oscar Collazos, el escritor colombiano que me presentó ante el público de Cartagena de Indias, y por el no menos célebre "Satanás", de Mario Mendoza, el colega que presentó "Indian Express" en Bogotá. William Ospina, Hector Abad Faciolince, y otros grandes de la literatura colombiana del momento completan este pequeño olimpo de dioses literarios que han tenido la amabilidad de hacer sitio a mi novela.

En la mesa de novedades de una de las grandes librerias de Bogotá, entre "Señor Sombra" de Oscar Collazos y "Satanás" de Mario Mendoza, los dos escritores que me presentaron ante el público colombiano en Cartagena de Indias y Bogotá respectivamente

"INDIAN EXPRESS" EN LA CARRETA LITERARIA

Según las últimas noticias que me llegan de La Carreta Literaria de Cartagena de Indias en Colombia, "Indian Express" se ha convertido en el libro más solicitado. Tras escalar al tercer lugar de los libros más vendidos en Colombia pocas semanas después de presentarlo en Bogotá y Cartagena, nada podía llenarme de mayor satisfacción que descubrir que también aquellos que no pueden comprarlo quieren y pueden leerlo a través de La Carreta Literaria.
 


Con Martin Murillo y su Carreta Literaria

Que el ingenio cultural corre a raudales en Colombia lo demuestran iniciativas como la de Martín Murillo quien, con su Carreta Literaria Leamos, no sólo se ha convertido en uno de los personajes más emblemáticos de Cartagena de Indias, si no también en un activista cultural que crea modelo al llevar los libros a los barrios y ámbitos donde no se tiene acceso económico a ellos.
Por ello es todo un honor estar ya en La Carreta Literaria de Martin con "Indian Express", para que cualquier cartagenero pueda leerlo.

Entrevista en El Espectador, Colombia

Verdades de la amistad femenina

Por: Angélica Gallón Salazar
Bogotá, 19 febrero 2012

Con su novela 'Indian Express', la escritora española se acerca, a través de un viaje a la India, a los intensos afectos que se tejen entre mujeres.

La escritora española Pepa Roma escribió encerrada en su casa de Cartagena la novela ‘Indiana Express’, ganadora del premio Azorín 2011. / Luis ÁngelLa escritora española Pepa Roma escribió encerrada en su casa de Cartagena la novela ‘Indiana Express’, ganadora del premio Azorín 2011. / Luis Ángel
El tema de la amistad entre mujeres venía dándole vueltas en la cabeza desde hace tiempo. La escritora y periodista Pepa Roma observaba con inquietud cómo las mujeres después de cierta edad, cuando empezaban a ser testigos del rastro que había dejado el tiempo en sus relaciones de pareja o simplemente cuando se quedaban solas, por el divorcio, la viudez o el desamparo de los hijos, empezaban a darle más importancia a las relaciones de amistad con viejas conocidas que habían perdido su prominencia ante las urgencias de la familia.
“Empecé a notar que, con insistencia, en las reuniones entre mujeres maduras se imponían unas cómicas ideas: ¿para qué necesitamos a los hombres, a esos maridos que son cada vez más gruñones y que no nos quieren acompañar a ningún lado? ¿Para qué queremos a los hombres si entre mujeres podemos ir de viaje y divertirnos?”, recuerda la escritora española, quien en esas charlas de té encontró el primer filón para escribir su novela Indian Express, ganadora del Premio Azorín 2011.
Pepa Roma creó así dos personajes para su historia, Lola, una escritora, y Che, actriz de teatro, ambas caminando por los sesenta años y amigas a pesar de las distancias y los avatares de la vida desde hace cuarenta.
Para celebrar semejante lealtad y permanencia, las dos mujeres se embarcan hacia la India, en un viaje que se habían prometido en su juventud que harían. Lola, que había visitado ese país en los años setenta, va descubriendo de mano de su amiga cómo se ha transformado su cultura.
“Mi literatura tiene que ver con ese viaje a la India que hice de joven. Si no lo hubiera hecho, quizás no fuera escritora. Era la última época del franquismo y la India era el país privilegiado para visitar por fuera de Europa. Llegar de Londres a Bombay fue la puerta de descubrimiento del mundo para muchos de mi generación. La India era además un lugar muy épico y literario. En una novela de Herman Hesse, El filo de la navaja, había un personaje que iba a la India y volvía transformado; eso para una adolescente que estaba preguntándose por el sentido de la vida resultaba muy trastocador”, confiesa la escritora. Roma se valió de ese viaje iniciático y de los múltiples que haría después al subcontinente para nutrir los paisajes de su novela.
Los personajes de Indian Express, a la vez que son testigos de las contradicciones y paradojas de esta cultura, hacen un viaje al interior de su amistad, desvelando las tensiones soterradas que parecen sobrevivir siempre en las relaciones entre mujeres.
“Hay una mitificación de la amistad femenina, pero las amistades de hoy en día, sobre todo entre mujeres profesionales, se han ido cargando de mucha rivalidad de la que no se habla abiertamente. Antes, en las amistades de la adolescencia ya había rivalidad por quién era la más guapa o quién se llevaba el chico mejor, pero era una rivalidad muy tenue. Ahora, con la proyección social cada vez mayor a la que aspira la mujer, creo que las confidencias entre ellas se viven menos desprevenidamente”, dice Pepa Roma, y confiesa que muchos de los comentarios que van surgiendo entre sus dos protagonistas son anotaciones de cosas que ella ha vivido. “Fui descubriendo un lenguaje muy corrosivo y crítico entre las mujeres, que se manifiesta primero de una forma encubierta, pero que luego se vuelve más explícito. Mucho de ese lenguaje de mi novela está alimentado de las anotaciones que han hecho mujeres a mi alrededor”.
Así, esta escritora, que en otras novelas premiadas, como Mandala, se había ocupado de descobijar las relaciones amorosas, se olvida esta vez del amor y se entrega, con una prosa coloquial, a descascarar literariamente un mundo muy femenino, quizás tan cargado de afectos como el amor mismo. “Escribiendo el libro uno es testigo de que las relaciones de amistad entre mujeres están cargadas de mucho afecto. Compartimos muchas intimidades, compartimos los fracasos amorosos y hay mucha complicidad, por eso mismo esas amigas son las que tienen más poder para hacerte daño".

Más información en:
http://www.elespectador.com/impreso/nacional/articulo-327602-verdades-de-amistad-femenina

lunes, 2 de abril de 2012

MI VIDA EN CARTAGENA DE INDIAS: Entrevista en EL UNIVERSAL


Entrevista con la escritora Pepa Roma

Sergio Villamizar D. | BOGOTÁ, COLPRENSA | Publicado el 09 Febrero 2012
Pepa RomaColPrensaIndian Express novela de la escritora Pepa Roma
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Luego de sentir que tenía todos los elementos necesarios para iniciar la aventura de una nueva novela, la escritora y periodista Pepa Roma se instaló en su casa de Cartagena, y entre la ciudad amurallada y mirando siempre hacia el mar, empezó a escribir una historia que sucedía a miles de kilómetros de distancia de dicho lugar. El resultado fue “Indian Express”, una obra con la cual ganó el Premio Azorín 2011.

De aquellas novelas de vertiginosa lectura que le exige al lector momentos de pausa y reflexión, para no perderse detalle alguno los caminos que la propia autora propone en una historia que va más allá de una nueva mirada entre el encuentro de occidente y la espiritualidad de oriente. Pepa antes de dedicarse de lleno al mundo del periodismo y la literatura, que suelen ser profesiones que exigen mantener el equipaje listo para salir en búsqueda de la noticia, le encantaba la idea del autoaprendizaje a través del recorrido, el camino, el viaje.

Así, siendo una adolescente, emprendió en 1972 un viaje a la India, el cual le tomaría dos años, pues de allí, tomó fuerzas para recorrer buena parte del mundo, “sin un duro en el bolsillo, quedándome en albergues llenos de ratas, aprendiendo a comer barato y sabiendo dónde encontrar un trabajo para reunir el dinero y continuar con el viaje”, recuerda Pepa Roma. Todo esto sin pretensión, ni literaria ni periodística, sólo por el hecho de aprender, de vivir y experimentar, pero en especial en búsqueda del verdadero significado de la palabra libertad. “Quizás los jóvenes ahora son más pragmáticos, pero en esa época éramos idealistas, más aún en una España del franquismo opresor, por lo que buscábamos salidas de libertad. Así, la India y su promesa de liberación espiritual era muy atractiva”.

Pero las historias necesitan de tiempo y la madurez de quienes la van a narrar, por lo que fue hasta 1997 que Roma plasmó sus experiencias en dicho país oriental en “Mandala”, con la cual obtuvo el Premio Andalucía de Novela.“Siempre creí que en ella había contado todo lo que podía narrar de la India, hasta que en el 2008 volví a dicho país, y al retornar a España, me encontré con un montón de cuadernos llenos de apuntes, con inquietudes por resolver, a tal punto, que abandoné el proyecto literario en el cual venía trabajando para concentrarme en lo que ahora es ‘Indian Express’”.

Esta es una novela difícil de describir, pero de lectura tan fácil como apasionante, que en primer lugar seduce al no ser una historia más del encuentro de un occidental con el espiritualismo con marketing en el cual otras obras han venido cayendo en los últimos años.

A su regreso a casa, había una pregunta que rondaba la cabeza de Pepa Roma, qué quedaba, en la India que acaba de visitar, del país que en los sesenta y setenta que varias generaciones habían mitificado.

“Repasando los cuadernos que escribí en este último viaje, me encontré con la búsqueda de la respuesta sobre qué es lo que atrae a los occidentales a la India, y me incliné por buscarlo en el mito que hemos creado por la literatura que hemos consumido sobre ella durante las últimas décadas”. Esto la lleva a volver al viaje de principios de los setenta, en especial a las lecturas que la acompañaron en los largos recorridos por ese inmenso país, que si hoy en día tiene problemas de transporte, hace cuarenta años solía ser caóticos los traslados de población a población. Entre viajeros, todo es circular, y más los libros, por lo que Pepa recibió de un iraní el libro “El filo de la navaja” de William S. Maugham. Una historia sobre Larry, quien llega a la India en la búsqueda de la sabiduría, en un aprendizaje sobre el interior y el exterior del ser humano.

“Ha sido la oportunidad de poder comprender las diferentes etapas de la literatura de ese país en las últimas décadas, junto a obras desde occidente viendo y viviendo la India. En los sesenta y setenta una literatura concentrada en la espiritualidad, pero más como fenómeno colectivo que individual. Luego su paso por la etapa costumbrista, social y psicología, en especial con el duro golpe de la llegada de la modernidad, donde se sentía que la espiritualidad ya no formaba parte de ese mundo”.

Y agrega Pepa Roma: “Pero no hay que ser pesimistas, al contrario, en los últimos años, en especial el trabajo de autoras, se ha empezado a rescatar la espiritualidad dentro de la vida cotidiana de hoy. Ya no se habla tanto de religiones ni procesos de masas, es una visión, como debe ser, de experiencia directa de la realidad interior, lejos de la espiritualidad santurrona que llegamos a observar. Ahora es un camino más íntimo y personal. Lejos de la comercialización de la espiritualidad que se hizo para occidente”.

La primera sensación que tuvo Pepa al llegar a la India, en los años setenta, fue la querer salir lo más rápido posible de allí. Se preguntaba qué la había llevado ha realizar un camino tan largo para encontrarse en medio de una pobreza extrema, en un lugar olvidado de Dios. Pero con el pasar de los días, su visión fue cambiando para lograr ver más allá de esa horrible realidad, y ver, lo que para ella es la belleza y profundidad que sostiene a ese pueblo: su espiritualidad completamente arraigada a su cultura.

Cerca de 36 años más tarde, a su regreso, llegando en vuelos repletos de turistas occidentales, muchos de ellos vapuleados por el demonio contemporáneo llamado estrés, y buscando la desaceleración de la vida, se encontró una India moderna, que basa su frenética búsqueda de convertirse en potencia mundial teniendo como sedimentos la miseria de buena parte de su población. “Es una completa exhibición de riqueza y lujo, una India material con los tintes espirituales de su pasado.

Eso sí, en búsqueda de esconder la pobreza. Y ahí volvió la pregunta: qué quedan de las utopías que vivimos, cómo han cambiado y qué queda de ellas. Dónde está el imaginario colectivo que ha estado en occidente durante casi cien años”. Así, aparecieron Lola y Che, dos mujeres que se conocen hace cuatro décadas, quienes han vivido interminables noches de fiesta en la Barcelona, las utopías de mayo del 68, el Londres de los hippies y de la psicodelia. Pero, vuelve la misma pregunta, ahora desde lo íntimo de una relación de amigas: Qué ha ocurrido con todo aquello en el que ellas creían. Con ello, Pepa logra abordar dos temas que le han interesando desde tiempo atrás.

Además de la India, lo que ha sucedido en el universo, y en ocasiones en el infierno, de la amistad femenina, al situar a dos mujeres maduras, que por diversos motivos buscan recuperar la amistad de juventud en un mundo que cada vez es más materialista. “Hay algo claro en la sociedad actual que vivimos. Mujeres profesionales que quedan solas después de los 45 años, como exigen demasiado de un hombre, sienten que no lo van a encontrar, mitifican la amistad entre mujeres. Pero cuidado, que el feminismo nos mintió, esa idea de la llegada al poder de las mujeres para hacer un mundo más solidario es falsa, porque las mujeres somos más competitivas entre sí, por lo que podemos llegar a ser más implacables entre nosotras”.

Eso queda claro en la relación entre Lola y Che, quienes emprenden el viaje por la India, con una amistad de años, y que por el tiempo parece sólida, pero no es más que una cortina de humo, hay muchas heridas mal curadas con un dolor que no desaparece, que se va acumulando y suele estallar de la peor forma. “Eso es lo que me gusta de los hombres, que suelen ser más directos y a veces estallan con un grito, una palabrota, pero luego se calman y siguen siendo amigos. Las mujeres se guardan las cosas y ahí nace el poso de resentimiento y rencor que luego nadie lo detiene”, finalizó Pepa Roma













http://www.eluniversal.com.co/cartagena/gente-y-tv/entrevista-con-la-escritora-pepa-roma-64179