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lunes, 25 de abril de 2011

27 de abril, DIA DEL LIBRO EN MADRID: Pepa Roma firma "Indian Express"

Para los que esteis celebrando el Día del Libro en Madrid y querais pasar a verme o saber de que va "Indian Express", estaré firmando y atendiendo a los lectores en las siguientes librerías:

12 a 13 h - Librería Méndez, c/ Mayor, 18
13 a 14 h - Librería Multicolor, c/ Arenal, 3

18 a 19 h - El Corte Inglés de Serrano, c/ Serrano, 52
19 a 20 h - El Corte Inglés de Goya, c/ Goya, 87

martes, 19 de abril de 2011

SANT JORDI: PEPA ROMA FIRMA "INDIAN EXPRESS"


Si andais por Barcelona el sábado 23 de abril y quereis pasar a verme o que os cuente algo de mi nueva novela, estaré en los siguientes stands de libros:


Por la Mañana:
11 a 12 h Casa del Llibre, Pº Gracia, 62 (entre c/ Valencia y Aragò)
12 a 13 h Alibri (antigua Herder), c/ Balmes, 26
13 a 14 h Llibreria Lamas, c/ Provenza, 26

Por la Tarde:
5 a 6 tarde – L’Illa (Diagonal)
7 a 8 tarde – Corte Inglés, Macià

sábado, 16 de abril de 2011

pepa roma premio azorín - Buscar con Google

pepa roma premio azorín - Buscar con Google

LA INFORMACIÓN BÁSICA QUE ENCONTRAREIS EN LAS SOLAPAS DE "INDIAN EXPRESS"

"INDIAN EXPRESS"
PEPA ROMA

CONTRACUBIERTA

Lola y Che se conocen desde hace más de cuarenta años. En su amistad ha habido interminable noches de fiesta en la Barcelona de la gauche divine; las utopías de mayo del 68; el Londres de los hippies y de la psicodelia… pero el tiempo y ciertos asuntos nunca abordados las han separado.
El destino les brinda, sin embargo, una segunda oportunidad y sus caminos vuelven a cruzarse. Así, deciden cumplir su sueño de juventud: viajar juntas a la India. El viaje las llevará a revivir aquellos días en los que eran Che y Lola, Lola y Che: siempre juntas, siempre inseparables; pero también a enfrentarse por primera vez a un dramático pasado que trataron de enterrar.

Pepa Roma ha escrito una desbordante novela sobre el inmenso poder de sugestión que sigue teniendo la India para los occidentales de hoy. Un canto al poder ilimitado de los sueños y una penetrante mirada sobre el amor y la amistad, con todas sus luces y sombras.




SOLAPA DE CONTRACUBIERTA


Pepa Roma (La Sentiu, Lleida) ha vivido la mayor parte de su vida en Barcelona, donde estudió Filosofía y Letras y Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma. Durante sus años de formación alternó los estudios con largas estancias en el extranjero, incluido un viaje alrededor del mundo que duró dos años, entre 1972 y 1974. Casi toda su vida profesional se ha desarrollado en el campo del periodismo activo. Ha trabajado en algunos de los principales medios de comunicación españoles: La Vanguardia, Tele/eXpres, El Periódico de Cataluña, TVE, El Globo, Diario 16 y El País.
Entre sus obras destaca Mandala  (Alfaguara), que obtuvo el Premio Andalucía de Novela en 1997; la novela corta “Como desaparecer sin ser visto” (Exadra, 1991); relatos como “Adios Estambul” (accésit Premio Antonio Machado 1990). También libros de ensayo como “De profesión, periodista. El diario como escuela taller” (Anaya, 2000); “Hablan Ellos” (Plaza & Janés, 1998); “Jaque a la Globalización. Cómo crean su red los nuevos movimientos sociales y alternativos” (Grijalbo, 2001); “La trastienda del escritor. Una vocación y un oficio” (Espasa Hoy, 2003). Es editora y coordinadora de “Ser hombre” (Temas de Hoy, 2001) y ha sido directora de la colección “Modelos de Mujer” (Plaza & Janés)


SOLAPA DE CUBIERTA


Fragmentos:

« Y si me he estado preguntando ¿qué fue, qué es la India
para mí? La respuesta la tengo ahora aquí: la India es un
estado de ánimo.
Un estado de ánimo evasivo, que se sustrae y repliega
en los parajes más propicios donde esperas encontrarlo,
como en ese paseo en bote por el Vembanad o esos campos
de té y lotos por los que pasamos. Un estado de ánimo
que persigo desde el primer momento en que pongo los
pies en la India y que, cuando desisto ya de encontrarlo,
aparece por sorpresa en el lugar o momento más inesperado.
No tiene un lugar fijo, puede presentarse en un tren
cruzando una selva en la noche o al doblar una calle en
Bombay.
Y lo que ya intuí en Kovalam se confirma ahora. Sé a
qué he venido: a por algo que no podría volver a procurarme
ninguna otra droga.»


« Antes de que pueda darme cuenta, estoy ya acariciando
la caoba como un ciego que tratara de ver el lugar con sus
manos, con su piel, y en seguida me encuentro siguiendo
cada una de las filigranas de la cama, de la cómoda. Y de la
madera, a la piedra de la estatua de Kali que preside la estancia,
a las palanganas esmaltadas y descoloridas por el
uso, por ese restregar la sangre con cada parto, con cada
regla. No me basta con mirarlo, necesito tocarlo, tocarlo y
sentir cuanto tiene todo aquello por lo que mis manos
pasan de esas estatuas de santos y vírgenes miles de veces
besados en sus pies o en su manto. Siento la piedra gastada,
la madera acariciada, como si el trabajo de los artesanos
hubiera sido completado con el pulido de miles de
manos antes que yo, cuyo gesto me encuentro repitiendo
sin saber ni por qué, tal vez como si pudiera protegerme
de algo malo.»


« Aun habiendo estado muchas veces en la India, todavía
me sorprende encontrarme en un sitio así, ante lo que las
mujeres que habitaron esas estancias hace siglos querían
decirme, estaban diciendo a todas las mujeres que en los
últimos siglos habían visitado y seguirían visitando en los
venideros el mismo lugar. Las mil formas que tenemos de
explorar la feminidad ya estaban aquí, en esta cultura, hace
miles de años.»

« Si todavía cabe rescatar algo de esa India que se ofrece
más allá de nuestra mesa, ahora es el momento de dejarnos
llevar hacia una de esas cumbres de belleza y exhalación.
El flautista parece sumido en una especie de peregrinaje,
de búsqueda. Aunque se trata de una raga conocida,
clásica, con cada nota parece abrir nuevos caminos, caminos
cada vez más sutiles, volátiles, adentrándose en el cielo
azul marino. Se diría que cierra los ojos para no perder el
camino.
Un bol donde quema incienso preside el escenario,
acompañando la música como si se tratara de una ofrenda,
un rito, un lugar y momento de tránsito al terreno de lo
sagrado. Que no otra es la función de la música en esta
India donde cada hora del día se presenta con su ofrenda,
ofrenda de flores, ofrenda de incienso, ofrenda de salmos,
ofrenda de arroz; donde hasta los actos cotidianos más elementales
tratan de imitar a los dioses y llevar a los humanos
a su terreno.»

“Y de nuevo, la India se impone. Esa India todopoderosa
que termina por doblegar la más rebelde de las voluntades,
dar la vuelta al rechazo; esa India que había venido
buscando y evitando por todos los caminos de Kerala, esa
India por la que un día me quedé en la India, esa India a
la que vuelvo una y otra vez y a la que más temo; ese lugar
de la alegría al que me acerco con cautela, como un gato.
La música suena ahora con acordes cálidos y sostenidos
de suave hoguera, de zarza ardiente; cítara, tabla y flauta
unidas en una combustión única, tan trenzadas como el
agua de los tres mares.
La quietud en las mesas vecinas revela cuánta simpatía
o afinidad animal hay en estos momentos entre los hombres
y cuanto les rodea. En tan perfecta consonancia con
la brisa cálida y húmeda, el oleaje de fondo, la palpitación
del mar, hasta mi vida caótica y descentrada parece cuadrar
por una noche con esta tierra que da vueltas y esa
luna evasiva.”




Y esta es la contraportada

Bajo el lago en calma y los idílicos paisajes de Kerala, se esconde, sin embargo, la tormenta. Las dos protagonistas, dos amigas de toda la vida, se enfrentarán a su dramática historia, llena de secretos, en este viaje. Un viaje de la mentira a la sinceridad, de la oscuridad a la luz. Este viene a ser el argumento que se explica en la contraportada bajo la foto de la autora

Esta es la portada de "Indian Express"

Esta es la portada de "Indian Express" de Pepa Roma, premio Azorín de Novela, publicado por Planeta. También podría llamarse "Nirvana Express", un espacio para la calma que el hombre ajetreado de Occidente busca en Oriente 

La noche en que recibí la noticia bomba, la noche del Azorín

Con este Premio Azorín 2011 por mi novela "Indian Express", que marca un antes y un después en mi trayectoria literaria, os doy la bienvenida a este blog para que podais adentraros conmigo en este camino ya sin retorno que es la literatura para mí.